Como todo comenzó
En 2020, mientras el mundo atravesaba uno de sus momentos más difíciles a causa de la pandemia, en Fruval decidimos convertir la incertidumbre en una oportunidad para cuidar a nuestra gente, fortalecer nuestras raíces y seguir creciendo como empresa.
En ese momento, Fruval tomó una decisión que reflejaba sus valores más profundos: no despedir a ninguno de sus colaboradores. En lugar de detenernos, unimos la actividad de la planta con el trabajo productivo del campo. Nuestro equipo participó en el establecimiento y manejo de cultivos de maracuyá y otras frutas, que posteriormente serían transformadas en Fruval en pulpas y jugos naturales.
Fue así como el campo, la planta de procesamiento y nuestra gente comenzaron a trabajar con un mismo propósito: mantener viva la empresa y continuar llevando productos naturales a las familias.
En medio de este proceso también nació Agropecuaria La Joya de la Lucha, una iniciativa que buscaba acercar directamente los productos de la finca a los hogares. Cada semana se preparaban promociones con cinco variedades de frutas frescas cultivadas por nuestro equipo. Los clientes realizaban sus pedidos por WhatsApp y recibían sus mercados durante el fin de semana, sin necesidad de salir de casa.
Detrás de esta iniciativa se encontraba Santiago, quien tenía apenas 17 años. Con entusiasmo, compromiso y el deseo de sacar adelante cada proyecto, asumió la tarea de recibir los pedidos, organizar los mercados y realizar personalmente las entregas.
Santiago identificó una necesidad en un momento en el que muchas personas tenían temor o dificultades para salir de sus hogares. Así nació una solución sencilla, pero llena de significado: mercados provenientes directamente de la finca, cultivados y preparados por el corazón de Fruval —su gente— y entregados con dedicación hasta la puerta de cada familia.
Aquella experiencia nos enseñó que las grandes ideas no siempre nacen en los momentos más fáciles. Algunas surgen cuando decidimos enfrentar las dificultades con creatividad, solidaridad y esperanza.
Hoy, esta historia representa lo que somos: una empresa que cree en el campo, en la transformación de los alimentos, en el trabajo en equipo y, sobre todo, en las personas que hacen posible cada cosecha, cada producto y cada nuevo proyecto.
Porque Fruval no solamente transforma frutas. Transformamos desafíos en oportunidades y cosechamos futuro junto a nuestra gente.